Las titulaciones universitarias, las notas y los expedientes académicos obtenidos en el extranjero requieren una traducción jurada para ser homologados.
El Día Internacional de la Traducción conmemora el 30 de septiembre del 420 d.C., cuando murió en Belén San Jerónimo, autor de la primera gran traducción: La Biblia.
Un traductor jurado profesional está acreditado por el MAEC para trabajar con documentos oficiales y confidenciales. Debe dominar la terminología legal.